Cada nuevo campeonato del mundo (o de Europa, o de lo que sea) de fútbol, de básquet o de lo que sea, cada nueva Olimpiada, generan la construcción de infraestructuras millonarias cada vez más gigantescas y espectaculares: la competición por superar todos los récords es más fuerte fuera que dentro de los estadios.
Pero, ¿qué pasa cuando los equipos se van y las televisiones se retiran definitivamente?, ¿cómo de duro resulta para estos edificios despampanantes volver a la cotidianeidad?
Este vídeo nos muestra el desempeño actual del fabuloso Water Cube que nos deslumbró durante los juegos olímpicos celebrados en Beijing en 2008: se ha convertido en parque acuático:
Vïa Gizmodo