
Estuve casi todo el día de ayer peleando con Unity, tras haber instalado Ubuntu 11.04 en un netbook, y el resultado no fue especialmente satisfactorio. Digamos que aprecio el planteamiento dinámico en el que está basada esta interfaz pero no me resulta económica: pierdo más tiempo buscando menús que disfrutando de su funcionalidad. Igual es pura y simple resistencia al cambio, pero por ahora el uso intensivo de Unity me resulta una penalización. Así que finalmente he vuelto esta mañana al Gnome clásico (no he probado todavía de instalar Gnome 3).
Si te encuentras en esta tesitura y escogiste la entrada automática en el sistema (algo que solemos hacer cuando el ordenador va a emplearlo básicamente una sola persona, a fin de saltarnos el tiempo de espera de autentificación), basta que vayas a Sistema -> Administración -> Pantalla de acceso y actives la opción Mostrar la pantalla para elegir quién va a iniciar una sesión. Asi, antes de entrar en el sistema, podrás no solo identificarte sino sobre todo elegir la interfaz. Escoge Ubuntu clásico y listo. Si te animas a darle otra oportunidad a Unity, cambia cuando quieras seguir experimentando con la nueva interfaz por defecto de Ubuntu 11.04