Ning deja de ser gratis. A partir de ahora, a los muchos usuarios de su plataforma para la creación y gestión de sitios sociales no les queda otra que pagar. O migrar a algún otro servicio parecido que (todavía) no cobre.
Last.fm ha empezado a desviar la reproducción de música bajo demanda hacia terceros como Spotify o YouTube.
Frente a estos dos casos, el de Twitter: se acaba lo de no tener modelo de negocio. Lanza plataforma publicitaria en forma de tweets patrocinados, al tiempo que desocupa a desarrolladores terceros para hacerse con los flecos de la twitterosfera (acortador de URLs, cliente para iPhone, Blackberry o Android…)
Por su parte, Tumblr le sigue dando vueltas a la fórmula para monetizar su servicio de microblogging. A su fundador David Karp no le gusta insertar anuncios pero su equipo tampoco se acaba de decidir por convertirlo en un servicio de pago como ha hecho Ning, de ahí que están barajando diferentes soluciones, desde la venta de plantillas a la de impresiones de imágenes publicadas en su plataforma.
Y Spotify (como YouTube) sigue sin ser rentable.
En cualquier caso, parece que las redes están llegando a su difícil madurez: una vez conseguidos los usuarios, ¿cómo sobrevivir económicamente y llegar a ganar dinero?