Vodafone ofrece en Reino Unido el Nokia N97 a partir de julio.
Y mañana lunes Movistar estrena en España el HTC Dream con Google Android. Quien quiera un HTC de estos tendrá que contratarlo con Movistar.
Etc.
La moda de terminales “subvencionados” (hasta aquí normal: quien quiere se acoge al plan de pensiones; y quien no, se inventa su forma de comprar y pagar) en exclusiva (a partir de aquí nada normal: ¿no puedo comprar un televisor Sony en un local de Carrefour?)
La moda de los terminales subvencionados en régimen de exclusividad (el mercado me prohíbe comprar un iPhone libre) atenta contra los más elementales principios del mercado, basado en la libre competencia y en la ley de oferta y demanda.
Curiosa práctica monopolística, que nos recuerda la estrategia financiera destapada con la actual recesión: después de una gestión suicida, los grandes bancos reclaman (y consiguen) inyecciones millonarias de capital público.
Las operadoras se nos vuelven distribuidoras. Vendedoras de los terminales más deseados, a los que ellas ponen las condiciones de uso.
Y hay que pasar por el aro.