
Hace unos días fuimos a almorzar a un restaurante recién inaugurado por unos amigos. Se llama Trens, y se presenta como un restaurante temático, en este caso porque toda la decoración gira en torno al mundo de los trenes, incluido el servicio: los diferentes platos llegan a la mesa a bordo de unos trenes que corren sobre vías, al estilo de un gran Scalextric que bordea la sala.
También les llega a los restaurantes el reto de profundas transformaciones en la estética y el mismo concepto de servicio, más allá de la renovación gastronómica (dieta baja en grasas, raciones nada pantagruélicas, cocina de mercado, platos originales…) en forma por ejemplo de identidad propia. Del restaurante de trenes a este otro en Cambridge, que muestra a sus clientes el menú integrado en una amplia tabla periódica. No asustarse, que no se trata de un menú químico: B1 significa One Beef y B2 quiere decir Two Beefs (imagen completa en Flickr)
Cuando menos, la exclusividad del diseño obliga a los usuarios a recordar (y comentar, y por tanto recomendar) un restaurante tan distinto a todos los demás, empezando por el nombre: The Miracle of Science Bar & Grill
Fuente: Laughing Squid