El gurú del software libre es enemigo declarado de la nube por cuanto supone delegar en terceros nuestra privacidad. El software libre, en este sentido, es mucho más que libertad de distribución, mejora colaborativa o gratuidad: es autosuficiencia digital.
El usuario debe ser un ciudadano adulto capaz de gestionar su espacio digital sin tener que entregarlo a empresas que fabrican software propietario. Por lo mismo, debería tener pleno acceso y control a sus propios archivos: algo que la nube computacional pretende asumir.
Siguiendo con el paralelismo, la nube y el software propietario (cerrado, privativo) se parece: reducen el control que deberíamos tener sobre nuestra vida digital hasta convertir al usuario a un ser pasivo limitado a las decisiones que los fabricantes toman por nosotros.
A las ya conocidas críticas de Richard Stallman a la nube se suma ahora su alarma sobre los ebooks, tal como los distribuyen los grandes proveedores como Amazon. La campaña de Stallman se dirige contra el DRM y otras tecnologías que limitan absurdamente el derecho del propietario del libro, una vez comprado, a copiarlo, distribuirlo e incluso leerlo donde y como quiera.
Es más: los ebooks son una regresión histórica desde el punto de vista de las libertades. Mientras hasta ahora hemos podido comprar los libros físicos sin necesidad de identificarnos, ahora Amazon y otros distribuidores exigen identificación para comprar un ebook.
Vale la pena leer el documento enterito (PDF): como es habitual en Stallman, la argumentación de sus críticas y reivindicaciones no tiene desperdicio.
Sabemos que Stallman se opone a la nube por cuanto perdemos (o al menos delegamos) el control de nuestras aplicaciones y archivos en otros. Esta dualidad (código libre vs cloud computing) ha propiciado el tópico de una nube propietaria en manos de Amazon y demás capos, que casi llama a la insubordinación a la comunidad open source, con la tentación de caer en la automarginación.