Adiós a Bloglines, un muerto que estaba esperando a ser enterrado de forma oficial: cierra definitivamente el 1 de octubre.
Para quienes no conozcan el servicio, estamos hablando de uno de los mitos de la web 2.0, el primer lector de feeds en la web durante años. Hasta que se estancó (¿igual que Technorati?, otro referente en decadencia), y Google Reader aprovechó el vacío para quedarse con el pastel.
Y digo también cierra porque el año pasado asistimos a la defunción de Geocities, máxima referencia en el hospedaje de páginas personales gratuitas.
No quiero decir con esto que se acabe una época, porque sobreviven ilustres veteranos (por supuesto, Yahoo!) sino que desaparecen aquellos servicios negados a una actualización permanente (lo cual explica buena parte del éxito de Google) y los que agotan su ciclo: los blogs han dejado atrás el mismo concepto y la funcionalidad de la página personal. Desaparecida la función, se muere el órgano.
Vía RWW






