
Interesante la campaña Save Google Wave (vía Menéame) por cuanto reactiva la polémica original, abierta apenas fue lanzado, que había quedado anestesiada al anunciarse su virtual cierre quizás por la indiferencia generada durante el escaso año de existencia.
Uno de los pocos bloggers que plantearon el tema fue David de Ugarte, apuntando a que Wave desaparecía como consecuencia de la conducta lammer que se extiende por Internet y obliga a que todo resulte fácil e inmediato, de acorde con la sociedad hiperconsumista y estresada en que vivimos.
En el frente contrario se alinearon casi todos los demás: Wave era un producto frustrado y sobre todo frustrante que Google no acertó a diseñar de forma eficaz.
Al menos ahora tendremos la oportunidad de un referéndum, por algo se supone que somos ciudadanos 2.0 con derecho a devolver a Google nuestra posición ante un protocolo abierto que actualiza(ba) y mejora(ba) el desfasado HTTP.
Aunque lo más inquietante del caso no es la liquidación de un producto con recorrido, o la banalización de la web como trasfondo, sino las declaraciones del CEO de Google, Eric Schmidt, realizadas desde un cierto despecho pero reveladoras de unas estrategias que convierten las polémicas en torno a la privacidad de Facebook en juego de niños:
Si miramos lo suficiente en tu mensajería y tu ubicación y las procesamos con inteligencia artificial podemos predecir a dónde irás. Muéstranos 14 fotos tuyas y podemos identificar quién eres
