
Pero se celebra en todo el mundo mediático el aniversario de Presley (8 de enero de 1935 – 16 de agosto de 1977), aunque haya muerto hace ya 33 años.
El rock frente a la ciencia. La juventud frente a la madurez. La rebeldía autodestructiva frente a la tenacidad productiva. Dos formas opuestas de genialidad.
Los 68 años de Stephen Hawking (Oxford, 8 de enero de 1942) han pasado prácticamente inadvertidos, frente a la cobertura exhaustiva que merece la mitomanía (por supuesto rentable) que genera el chico de las caderas y el tupé.
Hawking padece desde joven los efectos de una esclerosis lateral amiotrófica, por la que los médicos le vaticinaron unos pocos años de vida. Sin embargo, acabó su doctorado, fue catedrático en Cambridge y profundizó en la teoria de la relatividad, convirtiéndose en uno de los mayores especialistas en agujeros negros y un famoso divulgador de temas astronómicos (su libro Breve historia del tiempo fue un auténtico best-seller) Inmóvil desde hace años en una silla de ruedas controlada por un sistema informático.