El mercado se renueva para que el consumo (piedra filosofal de nuestro sistema económico) no decaiga. Las estrellas de la galaxia mediática, también. Cada vez hay más y su evolución resulta más fugaz que fulgurante: la mayoría acaba en el casi anonimato, tras unas semanas o meses de gloria (¿dónde están aquellos míticos finalistas de la primera edición de Operación Triunfo, que parecían formar parte del Olimpo español y en el que hoy sólo habitan las sombras de Bisbal o Chenoa?)
Algo de eso le pasó a Susan Boyle, que tuvo que ser atendida en persona por el primer ministro inglés de su depresión post-concurso (que por cierto no ganó, contra todos los pronósticos) e invitada después por Obama, en un gesto populista que consolidaba su carisma de presidente democatódico.
Susan Boyle y Paul Potts son hijos del concurso Britain’s Got Talent, una franquicia de lo más exitosa ya que con sólo dos años de vida se ha convertido en uno de los programas de mayor audiencia en Gran Bretaña.
La competencia y la superproducción que exige nuestro mercado mantiene viva una oferta que va más allá de Britain’s Got Talent. Ahí está Factor X, otra franquicia (en este caso claramente multinacional, y bastante más veterana), que en España llega a su segunda edición en el canal Cuatro (web oficial)
Y es justamente el Factor X británico el que ha lanzado a la fama al nuevo cantante de moda en Internet, directamente desde el casting de su sexta temporada. Aún no se ha estrenado y Danyl Johnson ya ha sido promocionado al rango de sucesor de la destronada Susan Boyle.
YouTube ya está plagado de vídeos de este profe guapito de 27 años, pero todos ellos tienen desactivada la opción de insertarlos en webs o blogs.
Por cierto, ¿comparten jurado ambos concursos?