
Se ha tardado dos años pero finalmente ha entrado en vigor la normativa europea aprobada en 2007, que impone una densidad máxima de 33 kilos de pollo por metro cuadrado (bonita expresión) en granjas de explotación intensiva. Por supuesto, para que los granjeros industriales no se sientan acosados, la directiva europea permite que el límite llegue a 39 o incluso 43 kilos de pollo por metro cuadrado (bonita expresión) si se dan determinados supuestos, que muy posiblemente se darán en la mayoría de granjas. Eso significa que en la práctica se seguirán hacinando unos 20-30 pollos por metro cuadrado
Resultado: seguiremos comiendo pollo estresado.
Y huevos estresados. A no ser que los compremos 0 ó 1 (cómo distinguirlos)
Aquellos que no han contemplado las escenas dantescas que son este tipo de granjas intensivas pueden hacer una simple búsqueda en YouTube con la cadena KFC chicken y encontrarán numerosos reportajes.
Vía El Mundo