La poligamia es ilegal en la mayoría de países, aunque se sigue practicando por lo bajín en bastantes. En Turquía, concretamente, está prohibida nada menos que desde hace 80 años, lo que no quita para que algunos patriarcas mantengan su colección de mujeres, normalmente importadas de países cercanos como Siria.
Internet sin embargo está globalizando este mercado de trata de blancas (¿qué es si no?) al permitir multiplicar los contactos, y cerrar acuerdos en la red en mejores condiciones: las mujeres magrebíes resultan más baratas, además de presentar menos problemas legales: en Marruecos la poligamia ha sido legal hasta hace sólo cinco años.
De esta forma, un medio tan moderno como Internet está reforzando una costumbre del todo regresiva. Paradoja de un mundo que a veces se nos olvida que es (demasiado) multilateral
Fuente: El Mundo.es