
Las películas usan las pirañas como amenaza sanguinaria, pero siempre nos las pintan en masa: un banco de pequeñas y despiadadas pirañas que desollan al tipo más fuertote (por supuesto, malo) en cuestión de segundos. Nada que ver con este ejemplar, capturado casualmente por un tal Jeremy Wade en el río Congo: un monstruo que hubiese hecho las delicias de Steven Spielberg por los años 70 cuando empezó a preparar el rodaje de Jaws.
Fuente: TreeHugger