
La historia podría resumirse en estos capítulos:
1. Los peluqueros gallegos rechazan la cuota que exige la SGAE por tener música ambiental (marzo 2007)
2. La SGAE pide a un peluquero catalán 12€ mensuales por poner la radio, con amenaza de acciones legales (vídeo en YouTube) (noviembre 2009)
3. Las peluquerías catalanas se rebelan contra la SGAE y para evitar el impuesto (entre 6 y 12 euros mensuales) llevan adelante una campaña con carteles que llevan el lema A partir de ahora cuando vengas a la peluquería … no olvides traerte la música de casa ¡¡Ah, y todo original¡¡” (enero 2010)
(Continuará…)
Así las cosas, ¿a quién le extraña que la SGAE sea, con diferencia, la empresa u organización más odiada por los internautas españoles?