
Un absurdo que nos pilla un poco lejos pero que puede servirnos como pista de lo que se nos avecina (¿no somos un satélite cultural norteamericano?) con la fiebre de los derechos de autor que se ha desatado en EEUU, un país que ya por naturaleza adora toda esta parafernalia de las patentes. ¿Qué hubiese sido de Edison sin esta dudosa estrategia comercial a su alcance?: pues eso, que la ex candidata a la vicepresidencia en las últimas elecciones y actual musa del ultraconservador Tea Party, amén de furibunda defensora de la familia y la caza, ha registrado su nombre mediante el correspondiente trámite realizado ante la Oficina de Patentes y Marcas de EE.UU. en noviembre pasado.
Ello significa que Sarah Palin es una marca comercial, vinculada explícitamente (tal como consta en la solicitud que presentó) información sobre cuestiones políticas, servicios educativos y de entretenimiento, charlas en los ámbitos de la política, cultura, negocios y valores.
¿Este será el destino de unos líderes políticos occidentales cada vez peor valorados por la población? De hecho, algunos ex (de Clinton a Blair, pasando por Felipe González y Aznar) rentabilizan con éxito su nombre cobrando suculentas tarifas por cada una de las conferencias que dictan. Por no hablar del escándalo de las asesorías a empresas que en su tiempo como gobernantes ayudaron a privatizar. Para completar tal perfil profesional, solo falta que registren su nombre. Que lo conviertan en marca comercial.
Fuente: Los Angeles Times

