
Buenas noticias. A pesar de las previsiones pesimistas (una sequía generalizada en el Amazonas de 2010 provocó enormes emisiones de CO2), el balance positivo refuerza las mediciones científicas según las cuales se reduce significativamente el agujero de la capa de ozono.
Las emisiones de CO2 descendieron en 2010 cerca de un 30%. La notable reducción de gases contaminantes se debe al incremento de las energías renovable (en especial eólica e hidráulica), que en ocasiones han rozado el 50% de la producción energética total.
Informe completo, en WWF España