Finalmente Google y Verizon (la extraña pareja) se confiesan. Quieren una red neutra, defienden la Internet de nuestros abuelos y se presentan como abanderados de la libertad digital: todo en nombre de los ciudadanos. Y una vez acabada la declaración de principios llegan los peros. La letra pequeña, que es la que importa.
Resumiendo sus muchas perífrasis: Internet móvil no entra en el perímetro sagrado de la red neutra. Por lo visto, es otra cosa. Dicen que consume mucho ancho de banda, que se espera un aluvión de conexiones. Traducido: está en juego un negocio de miles de millones y las grandes operadoras y Google quieren ser los primeros en colonizar este nuevo Oeste con reglas distintas a las que rigen el mundo civilizado. Priorizar tráfico en función de servicios y tarifas.
Un golpe maestro, que demuestra por qué son los mejores en lo suyo. Matan la red neutra desde la obediencia a la red neutra. Habrá dos Internetes como ya hay dos teles: la telebasura gratuita (banda ancha fija) y la tele temática de pago (banda ancha móvil).
Ya lo dijo Steve Jobs: se acaba la era del PC, y por eso los tiburones van a parir una Internet móvil desregulada, con la bendición de unos Gobiernos prohibicionistas encallados hasta ahora en callejones sin salida. Google y Verizon les entregan en bandeja la cabeza de la red neutra. Dejad que los ciudadanos vegeten en la banda ancha fija y alzemos una empalizada en torno a la banda ancha móvil para vender aplicaciones, telefonía y televisión por Internet que garanticen los derechos de las empresas a multiplicar su inversión.
Malas perspectivas para la Internet de mañana, diseñada de acuerdo a criterios que poco tienen que ver con el punto de encuentro universal abierto a todos, emisores o receptores, que ha sido hasta ahora. Se acaba la nueva cultura de la abundancia, regresa la vieja economía de la escasez tan querida por las grandes compañías.
Como si se tratase de un ejemplo canónico del funcionamiento del neoliberalismo, las empresas dicen (perdón, proponen) a la Administración cómo debe legislar. Veremos qué responden la FCC norteamericana y la Comisión Europea. ¿Apuestas?
Por fin, el agua llegará a su vecino antes que a usted, al encender el televisor quien pague una cuota extra podrá ver antes los goles de un partido, y la red eléctrica dará preferencia a unos electrodomésticos frente a otros, de modo que decidirá que la tostadora tiene prioridad frente al secador de pelo o el microondas… según la parábola recogida en el excelente artículo que publica hoy Rosa J.C. en El País: ¿Quién quiere acabar con la neutralidad en la Red?