La evolución de la humanidad no es lineal: no todo lo nuevo es mejor.
Pienso en la ausencia de música clásica en nuestra cotidianeidad, inundada por otra parte de sintes, percusión y remezclas, de decibelios que emiten las radios de los coches, la tele, las discotecas, el ordenador, el móvil.
La receta musical de ahora, siendo amplísima como corresponde a una sociedad de consumo que se precia de tolerante, no encuentra sitio para la audición concentrada. Para la escucha interior.
Dejo aquí uno de mis temas favoritos, Sospiri de Edward Elgar, un compositor que escribió algunas obras breves que me parecen sencillamente una maravilla.

Spotify, Grooveshark, iTunes, Google Music… fórmulas legales y rentables que permiten escuchar o descargar música. Qué lejos queda Napster. Ahora Amazon, el gigante del comercio electrónico, se añade al negocio y saca al mercado su propio reproductor para escuchar la música que hayas subido a su Amazon Cloud Drive, un disco virtual al estilo Dropbox pero con reproductor integrado..


