Dice el tópico que el macho que recurre a servicios sexuales padece un déficit de autestima: ya no tiene la mamá que le diga que es el más guapo y listo (o fuerte o malo o vago, lo importante es que siempre es el más), y busca la sustituta que le admire (o tema, lo importante es que esté pendiente de él) y sobre la que pueda proyectar su necesidad de dominación.
Y ahí llega la robótica para renovar el mercado de las muñecas hinchables y demás sucedáneos. Se llama Roxxxy (pero esto es lo de menos, ya le pondrá su amo el diminuto que más le ponga) y escucha.
http://www.youtube.com/watch?v=i7NhBEx6Ank
Además, su piel imita la humana, duerme, o reacciona cuando la tocan. Mide 1,73 metros, pesa 54 kilos y viene dotada con órganos sexuales, artificiales por supuesto, para que la virtualización sea completa. Sus vendedores dicen que parece escuchar, por algo incorpora un programa (actualizable por Internet mediante WiFi) de inteligencia artificial.
La robot se fabrica en varias versiones (matriarcal, dominante, colegiala, extrovertida) pero pronto podrá diseñarse a medida de las enfermizas fantasías de los clientes dispuestos a pagar los 7.000 euros que cuesta el juguete. Y seguro que habrá lista de espera.
Ha sido presentada en el salón del erotismo AVN de Las Vegas (Nevada) por su creador, el ingeniero Douglas Hines y la empresa TrueCompanion (cuidado con el nombre) que la comercializa.
La noticia, en Yahoo!