Ninguna mujer hubiese podido escribir algo así como La crítica de la razón pura en el siglo XVIII. En aquel tiempo (sólo 250 años cronológicos de distancia y sin embargo una eternidad sociológica) las mujeres andaban ocupadas en atender al marido, parir, cocinar, coser, barrer, hacer la colada, dar la merienda a los hijos y mil labores domésticas más, que realizaban casi de forma simultánea. La gran mayoría de mujeres no sabían leer ni escribir, y por supuesto no tenían ningún tipo de derecho civil. Se limitaban a resolver múltiples pequeñas cosas con la eficacia que sólo permite la multitarea.
Las mujeres no hubiesen podido escribir un tocho filosófico como el que redactó Kant porque no tenían ningún tipo de entrenamiento para el razonamiento abstracto y la concentración intelectual sostenida. Un déficit histórico que todavía hoy explica desigualdades como las que se dan por ejemplo en el ámbito de la programación, un mundo básicamente masculino.
Por contra, el hombre era y es incapaz de moverse con naturalidad en un entorno real que implique la multitarea: su herencia genética le incapacita para atender simultáneamente y con eficacia dos o más frentes durante un extenso lapso de tiempo.
La multitarea es pues una aportación femenina.
Por otra parte, está tan incorporada a la práctica informática que ni nos imaginamos un ordenador en el que sólo pudiésemos ejecutar un solo programa al mismo tiempo.
La multitarea es femenina pero también muy moderna. Consecuencia del ritmo de vida actual, disperso y estresante, prima hermana del zapping televisivo.
Mis hijas pequeñas miran la tele mientras saltan en el sofá o juegan con la DS: niñas postmodernas, entrenadas en la moda del centrifuguismo que nos saca continuamente de nosotros mismos para empujarnos a consumir.
El PC (el órgano) nos adiestra desde pequeños en la multitarea (la función), en una relación dialéctica que los cohesiona. El ordenador es un espacio inteligible para los niños actuales, identificados con una experiencia multitarea que les estimula al tiempo que los acelera. Queda pior resolver la aplicación de tal entrenamiento a la vida real en el caso de los chicos: ¿aprenden a manejar varias responsabilidades simultáneas con la misma facilidad con que atienden el Messenger, una descarga, un vídeojuego, el correo y la tele al mismo tiempo?