Nada menos que por 12.500 millones de dólares, en una operación que todavía presenta muchos puntos oscuros. De entrada, da la impresión de un salto al vacío de Google, renunciando a sus principales señas de identidad: deja de proveer un sistema operativo abierto a cualquier fabricante y operadora para atarse a una marca ¿en exclusiva?
Eso explicaría la revalorización bursátil de Nokia, rompiendo así una larga racha negativa, y las previsiones de una remontada de Microsoft, cuyo sistema operativo móvil parecía condenado a la desaparición del mercado hace solo un año. De golpe, Android se retira a los campamentos de invierno ¿para plantear una batalla distinta a la actual? ¿Google-Motorola contra Microsoft-Nokia?
Queda igualmente por ver si Samsung, HTC y demás fabricantes que habían apostado por Android se pasan al lado oscuro.
Y como trasfondo, la absurda guerra de patentes (Motorola tiene más de 17.000 registradas) en la que se ha embarcado desde hace un tiempo Apple, otro enemigo contra el que puede dirigirse la nueva estrategia del hardware: ¿Motorola-Android contra Apple?
Fuente: WSJ



