
Lo ha dicho Intel Corp. al justificar el acuerdo: “la seguridad es ahora un componente fundamental de la computación en Internet”.
El 11-S aceleró y justificó el rearme contra el terror, y seguramente los aeropuertos y las ciudades ya nunca volverán a ser espacios hospitalarios. Miedo a un terrorismo ubicuo e indefinido que se suma a otros miedos postmodernos: cáncer, cambio climático, precariedad laboral.
La seguridad se ha convertido en una de nuestras obsesiones y por lo mismo en un gran negocio. También la seguridad informática: virus, spam, phishing, malware… los enemigos nos acechan por todas partes.
Y en vez de promover el uso de Linux o de una cultura digital basada en la prudencia, se dispara el consumo de filtros y barreras, de escaneos incorporados ya al sistema operativo como una rutina más.
El negocio está en la gestión de esta paranoia: no de otra forma puede entenderse que Intel pague esta cantidad astronómica por integrar una empresa de seguridad subiendo hasta un 60% el precio de las acciones.
Por su parte, HP (otro de los gigantes, como Intel) se mueve en la misma dirección y compra la compañía especializada en software de seguridad Fortify para soluciones corporativas.
Vía Diario Vasco