
El gran derby: Ronaldinho falló un penalti, el árbitro expulsó dos jugadores del Inter, Milito marcó el primero del Inter… y Materazzi celebró la victoria sobre el Milan disfrazado de Berlusconi, que no se conforma con ser primer ministro sino que también es amo del Milán.
La anécdota se completa (los círculos tienden a cerrarse, vaya tautología) con aquella todavía más famosa protagonizada por el mismo Materazzi cuando recibió el cabezazo de Zidane y que dio la vuelta al mundo. Por haberse metido con su hermana, dijo después el italiano. ¿Y en esta ocasión?
En fin, que Materazzi está condenado a pasar a la historia más bizarra del fútbol mundial, ahora a cuenta del gobernante más bizarro de la política internacional.