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Lo que le faltaba a la la energía atómica, que ha pasado de ser una energía limpia y moderna casi cool a la expresión de la máxima amenaza ecológica y materialización de la ineficiencia.
Si el desastre de Fukushima ha acelerado el desmantelamiento de la producción nuclear en Alemania, que ya ha fijado su apagón nuclear para el 2020, veremos qué pasa con la plaga de medusas que azota las inmediaciones de algunas centrales en Japón o Israel, que se ven obligadas a cerrar temporalmente reactores ante la invasión de millones de estos celenterados que obstruyen el sistema de enfriamiento de agua de mar de las plantas de energía.
Nada menos que el Estado de Israel se ha movilizado para hacerse con la cuenta Twitter de un usuario, al que se dice ha pagado una cantidad millonaria. Se llama Israel Meléndez, es español, gestiona en Miami sitios web de pornografía, y había registrado la cuenta @israel en los primeros tiempos de la red social aunque apenas la usó. Si ahora visitas la página verás que es propiedad del Ministerio de Exteriores de Israel.
Twitter ha dejado entrever que medió en la operación, para lo que aconsejó al usuario que liberase su cuenta el tiempo justo que cobraba (o no: en eso no se mete la compañía, que se limita a mirar hacia otra parte) por la cesión: una forma de saltarse la norma impuesta por Twitter que impide la compraventa de cuentas de usuario.
El delantero del Sevilla Kanouté, creyente musulmán, ha sido sancionado con 3.000 € de multa por mostrar en la camiseta su solidaridad con el pueblo palestino, cuando celebraba haber marcado el segundo gol de su equipo durante unos segundos, eso sí, captados y magnificados por la prensa deportiva siempre políticamente correcta, y equiparados ahora por el Comité de Disciplina a las muchas bengalas lanzadas en el partido Espanyol-Barcelona y que “pudieron provocar una tragedia el pasado 27 de septiembre” (La Verdad), una temeridad castigada igualmente con multa de 3.000 €
Sin entrar en polémicas (viciadas de origen: los prejuicios pro|anti-americanistas, por ejemplo, condicionan la mayoría de posicionamientos), llama la atención que en la Red se repita o supere la famosa desproporción (6 muertos frente a 500) de la guerra de Gaza que enfrenta a Israel y Palestina (¿o sólo es Hamás?)
Juan Varela cita los espacios abiertos por el Ejército de Israel en YouTube (37 vídeos en este momento), MySpace o Facebook
Todavía más chocante tal apertura mediática, cuando recordamos que Israel ha prohibido la entrada de prensa extranjera en Gaza, una medida repetida en todo tipo de ocasiones: ya en 2004 prohibió el acceso de sus propios periodistas a la franja de Gaza
La guerra también llega a Internet en forma de propaganda. George Orwell ya nos avisó.