
Konstantinz Datz ha creado esta novedosa versión del cubo de Rubik para que invidentes y demás disminuidos visuales puedan disfrutar de uno de los retos más populares que existen. Para ello, ha dotado a cada una de las caras del correspondiente código Braille para identificar el color que sus usuarios no pueden percibir con sus ojos.
Vía Yanko Design

