
Es la misma queja de los agricultores: durante el proceso que va desde el campo al supermercado el precio se incrementa cinco, ocho, quince veces. Un kilo de pimientos puede costar 0,10 euros en origen y hasta 2 euros en destino.
Tengo varios amigos que han adoptado, o al menos lo han intentado. Han tenido que pasar por agencias, entrevistas, formularios, viajes al país donante (en alguna ocasión, a más de uno) Esperar uno, dos, tres años. Y pagar: 6.000, 10.000 euros.
Es lo que tienen los intermediarios. Necesarios en una sociedad tan diversificada como la actual, pero abusivos en algunos mercados, allí donde existe poca competencia o consiguen hacerse imprescindibles.
El caso de las sociedades de gestión es un buen ejemplo. Se han hecho fuertes cuando en realidad su tiempo ha pasado, y se aferran a su función por mucho que se denuncie su posición de monopolio. Con desfachatez, la SGAE responde: “Es bueno que seamos un monopolio”.
La noticia del día: Unicef denuncia robo de niños en Haití Es lo que tienen los intermediarios (algunos) y las burocracias (casi todas). Los niños huérfanos ya están en manos del mercado negro, y llegarán a manos de algunos padres con dinero gracias a los intermediarios ilegales, mientras los gobiernos convocan reuniones, establecen proyectos y confeccionan estadísticas.
Sin embargo, no sólo se roban chicos en Haití. Según la Fundación Adoptar, en Santiago de Estero desaparecen 12 chicos cada semana, que se venden a unos 20.000 pesos argentinos.