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internet y pos(t)modernidad


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Archive for the ‘Hessel’ tag

El Dalai Lama, indignado

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Dalai Hessel
La transición impulsada por el propio Dalai Lama para traspasar sus poderes políticos y quedarse como líder espiritual del Tíbet, parece dejarle tiempo para viajes como el que realiza a Francia, donde ha presentado sus ideas sobre El arte de la felicidad en Toulouse, presentado por Stephane Hessel, autor del libelo Indignaos, y ahora también Comprometeos.
Nuestra sociedad joven y juvenil busca en los ancianos inspiración para sobrevivir.

Foto: REUTERS/Jean-Philippe Arles

Written by emiligene

agosto 16th, 2011 at 11:37 am

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Por qué algunos inspiradores de los indignados son ancianos

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El mayo del 68 generó líderes jóvenes como Dani El Rojo (Daniel Cohn-Bendit, actualmente un activo eurodiputado) pero el actual movimiento de indignados no ha generado líderes ni menos jóvenes.
Lo primero tiene que ver con un planteamiento asambleario alejado del foco mediático y de protagonismos individuales. Los indignados forman, por su propia gestación inconsciente y por decisión consciente ratificada en múltiples ocasiones, un grupo informal y casi amorfo que se caracteriza por mantenerse al margen de la lucha partidista de la política estándar.

Pero llama la atención que este difuso estado de opinión compartido por millones de ciudadan@s de buena parte del mundo occidental y árabe se asocie a los manifiestos publicados por personas mayores. Por viejos, ancianos que exhiben un insólito vigor juvenil y una contundencia argumental que los ha convertido en inspiradores del movimiento. En líderes sui generis (ya que no son reconocidos como tales) de los indignados.
Sthéphane Hessel tenía 93 años cuando destapó la caja de los truenos con su panfleto Indignaos, al que ahora se suma Comprometeos. El primero se publicó en español prologado por José Luis Sampedro, que tiene 96 años y lideró el libro colectivo Reacciona, algo así como la aportación española a la reflexión contra la economía financiera depredadora que arruina valores humanos y mercados.
Y también está Leopoldo Abadía, casi 80 años, y uno de los primeros divulgadores de lo que ha sido la recesión mundial, con su famoso título La crisis ninja.

¿Qué pasa, que de repente aparece esta pléyade de ancianos lúcidos y combativos, capaces de liderar (aunque en la sombra) un movimiento colectivo en una época de gimnasios y culto al cuerpo que sitúa la juventud como referencia y objeto de deseo?
Mientras la publicidad y la moda imponen un modelo juvenil que es abrazado socialmente como una religión, se asoman estos ancianos descarados para darnos una lección de empuje y rebeldía desde sus arrugas y sus muchísimos años.

¿Regreso al esquema clásico donde se veneraba a los ancianos por su experiencia?
No, más bien aportación desde la distancia. Distancia cultural (ellos ya no forman parte de la rueda consumista -deudas. deudas. deudas- que nos tiene a todos más o menos secuestrados). Distancia histórica (hablan desde la experiencia combativa contra el totalitarismo represivo de los distintos fascismos, que les llevó a una posicionamiento de compromiso intelectual, hoy día prácticamente ahogado bajo un pensamiento postmoderno en que se combina el individualismo hedonista y el escepticismo cínico)

En la imagen: Hessel y Sampedro

Written by emiligene

julio 29th, 2011 at 5:54 pm

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Redes sociales, indignados y la falta de compromiso

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Acampados Sol
Las redes sociales basan parte de su éxito en la falta de compromiso. No hace falta que contestes a un mensaje, no hace falta que conozcas al amigo que te solicita que le agregues, no hace falta que escribas o subas nada durante semanas, no hace falta que cuando escribas tenga que ver con algún hilo de conversación abierto…

La ausencia de compromiso viene a satisfacer dos necesidades (casi urgencias) ciudadanas de nuestra sociedad postmoderna: la falta de tiempo (mejor: falta de disponibilidad) y la búsqueda de confort. En realidad es la economía líquida y global la que impone tal falta de compromiso como valor: al contrario de lo que sucedía en la sociedad sólida de los tiempos modernos en que la lealtad a la empresa se potenciaba y premiaba, ahora el neoliberalismo financiero impone unas condiciones (deslocalización, trabajo precario, subcontratación…) que promueve la adaptabilidad como valor superior a la lealtad. De ahí el aluvión de mensajes del tipo “vive el presente” o “no hay más realidad que la de hoy”, verdadero sustrato del imaginario publicitario.
La precariedad laboral y un consumo en permanente renovación (obsolescencia programada) fomentan la vivencia de provisionalidad tan común hoy día. Un cortoplacismo que se compensa con un programa hedonista de disfrutes inmediatos. Divorcios y relaciones breves, como consecuencia de este estilo de vida en el ámbito afectivo.

Las redes sociales han establecido un modelo de comunicación basado igualmente en la fugacidad de la inmediatez. Una forma de promiscuidad sin peligros, donde los conflictos se diluyen en la marea de actualizaciones donde triunfa el botón ME GUSTA por lo que tiene de minimalista. Sin olvidar que colabora en la creación de un escenario optimista (un mundo feliz) donde la negación y la crítica no vienen implementados de serie.

El movimiento del 15M ha conseguido sorprendentemente superar algunos de estos límites. La permanencia es, para mí, uno de sus grandes éxitos. Que viene a romper con la dinámica consumista de una juventud al parecer solo movilizada para acciones cortoplacistas y hedonistas: el botellón como ejemplo tópico.
El botellón o las macrofiestas son la celebración masiva y ritual de la falta de compromiso de la juventud actual, una fiesta iniciática donde se cortan amarras con el paro juvenil, el calentamiento del planeta, la corrupción política o la mercantilización de la democracia.
De golpe, los acampados del 15M reivindican la permanencia del compromiso, algo insólito en nuestra época que se alimenta de estímulos permanentemente renovados.
Su indignación, también es este aspecto, se parece a la de Stephane Hessel, un veterano de la Resistencia que invocaba la necesidad de recuperar la cultura del compromiso.

Dejo para otro artículo el análisis de la descentralización. Una estrategia insólita por cuanto mantiene vivo un movimiento al margen de las estructuras aprendidas: centralizadas, además de verticales o jerárquicas. No solo las iglesias, los partidos o los bancos funcionan de acuerdo a estos principios: también Facebook y Twitter son redes centralizadas.

Imagen: Pedro Armestre (AFP)

Written by emiligene

mayo 30th, 2011 at 7:00 pm