
Un estudio de Robert Rowthorn, profesor emérito de la Cambridge University, defiende la hipótesis de un gen de la religiosidad, que causaría en un futuro inmediato un importante crecimiento de la población religiosa. Un dato: en los últimos 20 años, la población amish en los EE.UU. se ha duplicado, pasando de 123.000 en 1991 a 249.000 en 2010. El enorme crecimiento se debe casi en su totalidad a la influencia de la alta fecundidad, que es alrededor de 6 hijos por mujer. A este ritmo, la población amish llegará a 7.000.000 en 2100 y 44 millones en 2150.
Las tasas de fertilidad de los grupos humanos religiosos son muy superiores a las de los que no lo son (y ahí entrarían ateos, agnósticos, escépticos, indiferentes e incluso creyentes tibios y no practicantes). Según la Encuesta Mundial de Valores realizada en 82 países, los adultos que asisten a servicios religiosos más de una vez por semana tienen un promedio de 2,5 hijos, los que asisten una vez al mes un promedio de 2,01 hijos, y los que no asisten un promedio de 1,67 hijos. Los grupos religiosos más ortodoxos tienen hasta cuatro veces más hijos que la media de la población no religiosa.
La predisposición a la fertilidad tiene un origen cultural o educacional, pero la predisposición a la religiosidad puede tener un componente genético, según Rowthorn, ya que existe un gen de la religiosidad que se reforzaría: el crecimiento demográfico de la población religiosa multiplica las ocasiones en que puede transmite dicho gen. Cuantos más papás y mamás con gen religioso, más probabilidades de que se extienda el gen.
Fuente: Physorg
vía Slashdot