Resetear es la palabra (y la acción) mágica en casos de rebeldía electrónica. En cuestión de PCs, si la cosa se ponía peor existía una solución de emergencia: reinstalar Windows. ¿Cuántas veces no habremos reinstalado Windows en nuestros ordenadores o en los de nuestros familiares y amigos?
Tantas, que ya es lugar común y ha pasado a formar parte del ciclo vital de cualquier sistema Windows. Compras el ordenador con Windows preinstalado, le vas poniendo programas, por supuesto antivirus, algún Scandisk o defragmentación de vez en cuando y al cabo de un tiempo, hala, a reinstalar el sistema. Una operación de cirugía que te devuelve Windows a la plenitud de su primer día.
Hay que haber convivido con Linux o Mac para saber que esta cantidad de tiempo y energía que reclama el mantenimiento de sistemas Windows no es normal.
Aunque sí es habitual y está homologado por tantos técnicos que han incorporado la rutina de reinstalar como parte de su oficio.
Ahora Microsoft oficializa esta práctica. A los usuarios afectados por el virus Downadup o Conficker les recomienda la fórmula mágica: “Reinstalen su sistema operativo”