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Promis (básicamente un troyano para la búsqueda de datos cruzados en diferentes lenguajes de programación) fue diseñado por la compañía Inslaw Inc. en los años 80 y financiado por el gobierno de EEUU. Finalmente la CIA, el FBI y otros servicios de inteligencia extranjeros lo compraron para incorporarlo a sus sistemas.
Fue distribuido en varios países por Robert Maxwell, el multimillonario y extravagante editor del Daily Mirror que había practicado el espionaje durante la II Guerra Mundial infiltrado en los servicios secretos y mafias rusas a favor de Inglaterra, y después promovió el desarrollo económico de Israel aunque se sospecha que fue asesinado por la propia Mossad.
Promis permitiría descubrir operaciones de lavado de dinero, rastrear datos confidenciales, efectuar transacciones internacionales y localizar todo tipo de datos de personas relevantes.
Promis es o ha sido usado intensivamente por la CIA y otros sistemas de espionaje, a través de los cuales ha podido llegar a entidades bancarias y financieras. Se rumorea que la CIA monitoreaba grandes movimientos financieros en los mercados internacionales justo antes del 11-S, y que esta información privilegiada fue usada por el Deutsche Bank para hacer un gran negocio con la compra de aerolíneas y compañías de seguros o inversiones.
Al parecer, el sistema Promis llegó a Osama Bin laden (recuérdese, un aliado norteamericano durante los primeros tiempos de la guerra de Afganistán cuando era entrenado por la CIA y saludado como “luchador por la libertad” por Ronald Reagan), que estaría haciendo un uso extremadamente eficaz para envolver en la más completa opacidad sus millonarios recursos financieros: hasta ahora ha sido imposible localizar las posesiones del terrorista.
Ahora Conspiración Octopus, el best-seller de Daniel Estulin (autor de La verdadera historia del Club Bilderberg, el lobby que hoy mismo está reunido en Sitges en su convención anual) recupera la dimensión mítica de Promis.
Desaparecen de forma limpia 223 mil billones de dólares de unas cuentas bancarias secretas a las que sólo tienen acceso el Gobierno y Octopus, “la organización secreta más poderosa del mundo”: este trasunto literario del club Bilderberg intenta gobernar el mundo usando Promis:
Con Octopus controlando Promis no se puede confiar en ningún dato en su formato electrónico, por seguro que sea. Promis puede hacer lo que lo que ningún programa ha podido hacer nunca: leer e integrar cualquier cantidad de programas informáticos o bases de datos diferentes de manera simultánea con independencia del lenguaje en el que estén escritos, del sistema operativo o de las plataformas en las que estén instaladas las bases de datos (Conspiración Octopus, EdicionesB, 2010, págs 117-118)
En una larga carta al FBI, el fundador de Citizendium y cofundador de Wikipedia Larry Sanger denuncia que Wikimedia aloja y distribuye material de pornografía infantil:
“I believe Wikimedia Commons, owned and hosted by the California-based Wikimedia Foundation, may be knowingly distributing child pornography. The clearest instances I found (I did not want to look for long) are linked from *** and ***. I don’t know if there is any more, but I wouldn’t be surprised if there is–the content on the various Wikimedia projects, including Wikipedia and Wikimedia Commons and various others, are truly vast.”
– Señores, necesitamos un nuevo retrato robot de Bin Laden para animar a la gente a descubrirlo y ganarse los 70 millones de dólares de recompensa.
– Sí, jefe. Ahora mismo.
Entonces, el departamento técnico de infografía, redes y virtualización se pone a trabajar. Se conectan a Internet y buscan en Google imágenes del terrorista. A la décimosexta o vigésimonovena página de resultados se topan con la foto de un tipo con rasgos familiares, que ha llegado hasta aquí gracias al algoritmo que permite reconocimiento facial mediante patrones visuales.
– Vamos a coger a este, ¿qué te parece?
– Perfecto
Y le llevan el retrato robot al jefe, que queda encantado.
– Pero, ¿es alguien conocido?
– Qué va, jefe. Ni siquiera es norteamericano.
– OK, que lo pasen por el Photoshop y distribuyan inmediatamente el retrato robot.
– ¿Quiere que también lo publiquemos en nuestro Facebook, jefe?
– Buena idea. Y también por fax. Tenemos fax, ¿no?