
Según datos de F-Secure, el formato PDF consiguió en 2009 el dudoso honor (hasta entonces en posesión del DOC de Microsoft Word) de convertirse en el mayor transmisor de malware.
La situación en 2010 es mucho peor: los ataques procedentes de archivos PDF ha subido hasta el 61.2%, a costa de los formatos ofimáticos de Microsoft, muy especialmente Ms Word.