En dinero nos cuesta mucho. Sólo dos datos:
Primero: todo cuanto devora este monstruo (casi 8.000 millones de euros en 2007), que pagamos de nuestro bolsillo desde que se eliminó la publicidad como fuente de financiación.
Segundo: sueldos astronómicos, como el del director general de la corporación, nada menos que 20.000 euros mensuales. Repito: 20.000 euros al mes.
En derechos también nos cuesta.
Por ejemplo, prueba de encontrar el vídeo de la actuación de Daniel Diges en el Festival de Eurovisión. Me refiero a la primera, aquella en la que apareció el performer Jimmy Jump. ¿Censura? ¿Decidida por quién y por qué?
Item más: el vídeo con estas imágenes para la historia estaban colgadas en YouTube sólo segundos después de haberlas retransmitido TVE. Pero le faltó tiempo a la televisión pública para retirar los sucesivos vídeos que iban colgando usuarios que habían grabado el momento: violación de derechos de autor.
Hoy puede encontrarse, tal ha sido la avalancha de copias subidas. Pero, ¿era necesaria esta insistencia popular para devolver a los ciudadanos el derecho a ver aquello que están financiando?