
Bruno Gonçalves ha demostrado lo que muchos experimentamos: las redes sociales confunden contactos con relaciones. No hay relación humana estable (es decir interacción real) por encima de las 149 personas, tal como definió, basándose en la limitación del córtex cerebral y el tiempo que consume la socialización, el antropólogo Robin Dunbar hace años. Una cifra que desde entonces se conoce cono número de Dunbar, y que coincide con las dimensiones asumidas como límite por las más diversas culturas en muy diferentes épocas, desde aldeas neolíticas a unidades militares.
El estudio de Gonçalves (PDF, inglés) confirma científicamente los límites de Twitter tras investigar las cuentas de 3 millones de usuarios a lo largo de 4 años: las limitaciones biológicas y físicas que limitan las relaciones en la vida real también se cumplen en Twitter, donde somos incapaces de gestionar más de 200 contactos sin experimentar una insoportable saturación. De hecho, suele reproducirse esta evolución: tras una primera etapa de crecimiento llega una segunda en la que concentramos nuestra atención en las relaciones que más nos interesan de forma que no superen las 150 personas.
Vía Slashdot