
Durante estos días #spanishrevolution es trending topic mundial en Twitter, una red social con más de 300 millones de usuarios.
Una revuelta pacífica, vertical y masiva que parece sacada del guión Indignaos (“El motivo de la resistencia es la indignación” o “La no-violencia, el camino que debemos aprender a seguir” escribe Hessel en su panfleto contra la avaricia destructiva de los mercados), tan diferente de las explosiones registradas en Grecia, Irlanda y otros países donde los recortes sociales y el paro juvenil han incendiado las calles.
Será que no somos del todo europeos y por esto nos parecemos más a Islandia, aunque allá fue el gobierno quien lideró la rebelión popular contra los bancos.
The Washington Post y los medios internacionales miran también con curiosidad el caso español, comparándolo con la heroica movilización egipcia que consiguió tumbar a Mubarak.
Aquí sin embargo nadie sabe qué hacer con esta burbuja. Rajoy sacaría la policía a la calle, ZP escucha y IU confunde a los acampados con sus hijos.
Pero ningún partido responde a la reclamación de listas abiertas, por ejemplo. Y los bancos ni se dan por aludidos.


La manifestación convocada por la plataforma