
Polémica para sacarle punta: el Tribunal de Gran Instancia de París condena a Google a pagar 5.000 euros a un usuario que presentó una demanda por encontrar su nombre asociado a términos como violador o prisión en el buscador.
La función de autocompletado sugería a los internautas tal asociación, pero Google (que ha aceptado la sentencia: ¿qué son 5.000 euros para la compañía?) se defiende argumentando que estos resultados no son su responsabilidad sino del algoritmo, que a su vez está basado en las búsquedas de los usuarios: seríamos nosotros en última instancia quienes decidimos las asociaciones que después sugiere Google mediante su función de autocompletado.
Sin embargo, Google sí se movilizó en el caso de los bombing o Google bomb, prácticamente emilinados de la red gracias a modificaciones en su algoritmo para impedir posicionamientos fulminantes y programados de determinados términos o cadenas.
Curiosamente, cuando he ido a comprobar la reacción del buscador ante distintas palabras, descubro que desaparecen las sugerencias cuando tecleo viola o sex: ¿tan pronto se han tomado medidas o ya estaban implementadas?