Justificado como un cohete experimental de comunicaciones, distintos Gobiernos (por supuesto EEUU y Corea del Sur, pero también Japón) ya han calificado como provocación y encubrimiento de prácticas militares este lanzamiento de un mísil de largo alcance que cayó en el Pacífico cerca de la costa de Japón, cuyas autoridades no trataron de interceptarlo al detectarlo.
El Consejo de Seguridad de la ONU ha aprobado una solicitud de Japón para convocar una reunión de emergencia ante lo que se considera una clara violación de la resolución 1718 del Consejo de Seguridad adoptada en octubre de 2006, que prohíbe la Corea del Norte lanzar misiles de largo alcance.
Por su parte, Corea del Norte se escuda en la necesidad de desarrollar un programa de investigación espacial (no se descarta que el cohete lanzase un satélite)