Seguramente te sonarán algunas melodías interpretadas con un instrumento apenas desconocido a pesar de sus muchos años de historia, su impresionante volumen que hace imposible pasar desapercibido y su supervivencia. Siguen tocándose en buena parte de Europa, e incluso su repertorio se ha ampliado con nuevas composiciones de estética vanguardista y con nuevas versiones de música estándar.
De todas formas, suele asociarse a esta época navideña y de ahí el post actual, entre el homenaje cariñoso a instrumento tan singular y la divulgación. El carillón es una especie de órgano de campanas de bronce, que suena por tanto como las notas que dan las horas (y los cuartos, y las medias) en los relojes públicos históricos que aún no han sido sustituidos por mecanismos electrónicos, o en las iglesias en las que siguen tañendo las campanas anunciando algún tipo de evento litúrgico.
El carillón se toca con martillos o a mano. Mejor dicho, a puño, tal como muestra el vídeo en torno al carillón de la Generalitat de Catalunya.
Por cierto, la Generalitat mantiene activa una programación a lo largo del año, con un concierto público cada primer domingo de cada mes. El próximo (que se celebrará el día 2 de enero) presenta como gran atractivo una versión de la famosísima banda sonora de The sound of music (Sonrisas y lágrimas) a cargo de la carillonista del Palau de la Generalitat, Anna Maria Reverté.
PD: Si has visto la película Bienvenidos al Norte, recordarás que aparece un carillón (creo recordar que lo interpreta el cartero del pueblo), identificado en este caso como elemento de un escenario campesino sano y vitalista.