Internet pone de acuerdo al capitalismo rácano que se resiste a adaptarse a nuevos modelos de distribución y al autoritarismo nacionalista de izquierdas: dos formas de gestión centralizadas contrarias a Internet, este modelo distribuido de comunicación y negocio que no cuenta (todavía) con un Gobierno que pueda ser asumido por el poder económico o político. Multinacionales del disco y el cine buscan lo mismo que Chávez: definir una instancia superior con capacidad para intervenir la Red. Lo dice Chávez en el vídeo: “cada país debe poner sus normas”
Hoy hemos sabido que Obama está casi reclamando lo mismo. Acabado el espejismo de su primer año de utopías y Premio Nobel, ha anunciado que defenderá los derechos de autor por ser estos la esencia de su país. Siempre hay un enemigo: en el caso de las discográficas y productoras, son los piratas; en el de Obama, los países extranjeros; en el de Venezuela, los disidentes internos.
Siempre hay alguien ahí fuera a quien controlar y prohibir sin llevarlo a los tribunales ni someterlo al sentido común. Internet mismo personifica la amenaza terrorista.
Curiosamente, no he oído todavía dispararse las alarmas en la Banca, núcleo de la nueva economía financiera y especulativa y por lo mismo adaptada a los mecanismos de Internet. Tampoco en las grandes empresas, todas ellas como las entidades financieras con presencia en la Red.
Vía ALT1040