El pulpo Paul murió tras haberse convertido en el vidente más famoso y respetado (sobre todo por los seguidores de la selección española de fútbol) del año 2010, y desde entonces nuestra admiración por los cefalópodos ha subido muchos enteros.
Más cuando descubrimos que en Japón los calamares son capaces de moverse tras haber muerto.
El calamar del vídeo filmado en un restaurante de Hokkaido reacciona al estímulo de la soja aunque no esté vivo. Al parecer, el sodio en la salsa de soja provoca algún tipo de contracción o espasmo en los músculos del decápodo.
La escena me recuerda el asombro que siempre me produjo de pequeño ver cómo se agitaba la cola de una lagartija después de habérsela cortado.
Vía Geekologie