
Entre las muchas cosas que mantienen vivo el movimiento de los indignados figura la dictadura fiscal, esta forma de abuso consentida y promovida por la misma administración.
Veamos: si tú dejas de declarar y te pillan tendrás que pagar la liquidación correspondiente más un multazo que puede oscilar entre el 60% y el 150% de esta cantidad.
Pero si tú eres Botín, y por una casualidad (en este caso un chivatazo de un ex-empleado) la Agencia Tributaria descubre que tienes 1.000 millones de euros sin declarar colocados en una cuenta de un paraíso fiscal de facto como es Suiza, recibirás una amable invitación para regularizar tu situación. Sin recargos ni multas ni malas caras. Y encima el presidente del Gobierno (socialista por más señas) te invitará a La Moncloa junto a otros padres de la patria para escuchar tus consejos.
Imagen: Qué!