
La maternidad subrogada (conocida popularmente como vientres de alquiler) es una práctica reproductora que permite engendrar un hijo a través de una tercera persona, una mujer que se presta a ser inseminada y entregar el bebé tras haber parido a la persona o pareja que la ha contratado. También se dan casos de acuerdos mutuos sin relación comercial de por medio.
Este es el sistema que emplean por ejemplo algunas personas homosexuales, y abre la posibilidad de que varones sin pareja femenina puedan convertirse en padres solteros. Es el caso de Miguel Bosé, que acaba de tener gemelos.
No todos los países aplican una misma normativa, como también sucede con el aprovechamiento de las células madre. España es uno de los países que prohíbe expresamente la maternidad subrogada, a pesar de que durante un tiempo se rumoreó que Zapatero iba a aprobarla, en una decisión coherente con su política de normalizar la condición civil de los homosexuales.
Es legal en países como Canadá, Israel, India, Rusia, Nueva Zelanda, Suráfrica, o algunos estados de Estados Unidos, según se recige en Quedar embarazada
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Los vientres de alquiler están prohibidos en España
Miguel Bosé: “Mímennos, no nos desamparen, no nos dejen huérfanos”
Esta y otras perlas ha dejado caer ante el Rey, en su discurso como portavoz de los galardonados con la Medalla de Oro a las Bellas Artes.
¿En qué quedamos: no era Bosé icono de la libertad transgresora? ¿O faltaba añadir: subvencionada? Y todavía más: protegida por ley
Así se siente el hombre que puede y quiere llorar: los artistas están en peligro de extinción, como los osos. Huérfanos, dice.
Aunque quizás su caché sigue siendo millonariamente superior al de la gran mayoría de la población, expuesta a quedar en el paro como les pasa de verdad a más de tres millones de españoles.
Uno entiende (aunque no comparte ni disculpa) que la SGAE sea una entidad corporativa que se dedique a recaudar impuestos, incluso de forma abusiva: hacen su trabajo. Pero que intelectuales que se las dan de progresistas, rompedores o libertarios invoquen el modelo francés y Sarkozy (pura derecha neoliberal) como remedio y paraíso, tiene demasiado de perverso y hasta esquizofrénico.
O más simple: mucho morro.