130 millones de libros distintos en toda la historia de la humanidad: este es el recuento definitivo, hecho público por Google y que acaba con siglos de romanticismo (¿tal vez provincianismo intelectual?, ¿o mejor infantilismo histórico?) a la hora de imaginar una biblioteca universal infinita. Los laberintos de Borges tienen límite.
Para mayor infamia, Amazon ya vende más libros electrónicos que físicos. El fin de una forma de entender la cultura, envuelta en el fetichismo de las bibliotecas silenciosas y perfumadas de antigüedad o en la relación sensorial (el tacto, el olor) que hemos establecido con el libro como objeto en trance de desaparición tal como lo hemos conocido y reverenciado.
Se acaba la galaxia Gutenberg (puedes leer el ensayo de McLuhan en español en Scribd, 260 páginas) y recuperamos gracias a Internet la línea histórica de la cultura oral o distribuida interrumpida durante estos 500 años de paréntesis Gutenberg:



