Australia decidió hace ya dos años la retirada de todas las bombillas incandescentes, para sustituirlas por lámparas fluorescentes, a lo largo de un proceso de cinco años que debe culminar por tanto en 2012. El mismo plazo que se ha marcado la Unión Europea, que calcula que por esta fecha se habrán agotado los stocks de estas bombillas, que ya no podrán seguir fabricándose. Mientras tanto, a partir de mañana martes los fabricantes ya no podrán distribuir más bombillas incandescentes de 100 watios, a las que seguirán el resto: las de 75W (septiembre de 2010), las de 60W (septiembre de 2011), y las de hasta 40W (septiembre de 2012)
Serán progresivamente sustituidas por las halógenas, más conocidas como de bajo consumo, y las fluorescentes que desde hace tiempo se usan en casas (cocinas y baños) y centros públicos como hospitales por su calidad de difusión y ser las que menos consumen y más duran. (Un buen análisis sonre las “luces y sombras” de los distintos tipos de bombillas, en la web de la OCU)
Según la Comisión Europea este plan de reducción energética supondrá un ahorro anual de entre 5.000 y 10.000 millones de euros en la UE.
En cuanto a las bolsas de plástico, un material no biodegradable y por lo tanto contaminante, también tienen sus días contados tal como las conocemos. Se acabó la alegría con que las cajeras y cajeros de las grandes superficies las regalaban a los clientes: Eroski descontará un céntimo de euro por cada una (una costumbre adoptada por Dia desde hace ya mucho, aunque a un precio superior: 3 céntimos de euro por bolsa), y Carrefour las sustituirá por bolsas reutilizables desde mañana martes en la Comunidad de Madrid.