
Leo hoy en el diario que algunas de las casas que han marcado la historia industrial de Mallorca (Yanko, Tony Mora, Buades, Majorica) están en retirada. Suspensión de pagos, recompras, EREs…
Una frase resume el proceso: las marcas sobreviven, las fábricas se van. La deslocalización, que escanea sin cesar la geografía laboral a la búsqueda de asentamientos más permisivos y rentables para sus empresas globalizadas.
La marca por encima del producto.
Tanto, que pueden darse conflictos familiares entre marcas como el que viven AMD y ATI. La primera (fabricante de procesadores: Advanced MicroDevices) compró la segunda (fabricantes de tarjetas gráficas: ATI Graphics) hace unos años por 5.400 millones de dólares, y durante este tiempo han convivido ambas marcas. Equipos con placa AMD y tarjeta ATI.
Pero esto se acaba. Marca mata marca, no puede haber dos gallos en un corral. Y la empresa ha decidido que el nombre AMD debe prevalecer, de forma que desaparece ATI como marca.
Condiciones del marketing, en una época de economía financiera donde las grandes decisiones tienen que ver con tácticas de ventas. Llegan pues las tarjetas AMD Radeon y AMD FirePro. Y muy pronto AMD Fusion, el chip de nueva generación que es CPU + GPU: la integración de marcas expresa la integración de procesador y gráfica.
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