
Imagen: InterArtix
El modelo: el periódico digital The Daily, que lanzó Rupert Murdoch después de haber peleado contra Internet (especialmente Google) durante los últimos años. Si el enemigo es más fuerte que tú, únete: esto es lo que ha hecho News Corp. al abrazarse a la causa bindada de Apple y su ecosistema, ofreciendo a sus usuarios un servicio en exclusiva, accesible mediante suscripción. Monetizar la red, esta es la causa común en la que trabajan juntos pero enfrentados medios digitales, operadoras y fabricantes de hardware, con la intención de alumbrar una Internet móvil más rentable. En España, tenemos el ejemplo de Orbyt (El Mundo, Telva, Expansión y Marca por 15 euros al mes) en el iPad.
Hoy Apple abre esta posibilidad a todas las aplicaciones basadas en contenido de su App Store.
¿Condiciones para los desarrolladores?:
“Nuestra filosofía es sencilla: cuando Apple trae un nuevo suscriptor a la app, Apple obtiene el 30 por ciento del importe; cuando el editor trae a la app a un suscriptor ya existente o a un nuevo suscriptor, el editor obtiene el 100 por cien y Apple no recibe nada”.
De esta forma, Apple espera atraer más y mejores servicios de pago, convirtiendo su iPad en plataforma de negocio para todo tipo de editores (música, vídeo, periódicos, revistas…) Lo consiguió con iTunes ofreciendo seguridad y sencillez cuando otros renegaban de la red como negocio musical. Falta ver si ahora, en tiempos de crisis, repite éxito.
Enlace: Apple estrena Suscripciones en la App Store (Apple)

Perdón por insistir y ponernos pesados: todos los grandes actores de la nueva Internet buscan convertirse en ecosistemas que integren todos los servicios que se hacen populares en el resto de personajes VIP. Léase geolocalización, red social, juegos, buscador, fotos y vídeos, tablet marca de la casa… y tienda de aplicaciones.
Poco queda del furor mesiánico exhibido por Apple, que además había ido en aumento. Desde su clásica negativa a abrir la App Store (todas las aplicaciones deben pasar el filtro de su aduana, que puede durar meses) al rechazo a cualquier tipo de liberación: la práctica del jailbreak supone la pérdida de garantía, la expulsión del paraíso. Y últimamente, la reivindicación militante de una informática asexuada (“si quieren porno, que compren Android”), el desprecio a Flash (“inseguro y anacrónico”) o la condena a muerte del ordenador de escritorio (“la era del PC ha muerto”)




