
Empiezo por la respuesta: están demasiado ocupados. Algún día, cuando nuestros descendientes puedan ver en perspectiva nuestra época con la misma objetividad con que nosotros visualizamos por ejemplo la época feudal, será evidente que el nuevo capitalismo abduce a los padres (estrés, consumo, horas extras, búsqueda de empleo, hipoteca) y legitima que abandonen (perdón, deleguen o deriven) sus hijos en terceros. Subcontratan abuelas, canguros, escuelas, psicólogos y lo que haga falta para que se ocupen de atenderlos como ellos no pueden. Los papás no tienen tiempo ni energía porque se los exige el mercado.
Y mientras no llegue el mundo feliz de Huxley donde el Estado se hace cargo de los niños apenas nacen, nos quedan décadas de hijos abandonados, de la misma forma que durante siglos ha habido hijos explotados. Durante este tiempo de transición se popularizarán servicios como el que recoge esta noticia: clínica en Londres para curar a niños con adicción a Internet.
Síntomas: comportamientos compulsivos, desórdenes del sueño, depresión, pérdida del apetito, cansancio o aislamiento. Ajá, muy preocupante. Pero, ¿cómo son los padres de estos niños, qué hacen, dónde están? Silencio: no les molesten, que están trabajando o comprando. O descansando.