No tengo ganas de polemizar. Para los interesados en la cruzada publicitaria de Google contra los demonios del sexo, me remito al culebrón que en su día protagonizó Mangas Verdes, desgraciadamente todo un clásico.
Los hechos: hace una semana recibí un correo (que proviene de una dirección “que no admite respuestas. No responda a este mensaje”) avisándome de que incumplía las políticas del programa AdSense. Como ejemplo de la infracción citaba el post http://despuesdegoogle.com/2006/10/26/consoladores-usb del que ni me acordaba. Lo visité y efectivamente este post publicado hace 5 años recogía una selección de dispositivos USB (o puerto serie) con connotación sexual, que según la carta presentaba contenido no apto para menores, concretamente “accesorios y fetiches sexuales”. Me pareció todo un disparate, pero les hice caso (pensaba) y eliminé todas las imágenes, que había descargado en su día de distintos blogs tecnológicos.
Hoy recibo la notificación de que se ha inhabilitado la inserción (algo así como segundo aviso: tarjeta roja) de anuncios AdSense en mi sitio porque sigo contraviniendo la política del programa, y vuelve a citar como ejemplo el mismo bendito post.
En fin, que entre los más de 10.000 posts publicados después de más de 5 años en la blogosfera (y habiendo tenido que cambiar de nombre, de despuesdegoogle a despuesdeg o ddg, porque igualmente Google me amenazó con la excomunión si seguía usando su marca en el nombre o URL de mi sitio), su rastreador ha encontrado un post que considera pecaminoso y puede escandalizar a los anunciantes que se publicitan en AdSense.
Este blog se estrenó con un primer post titulado ¿Hay vida después de Google?
5 años después me gustaría creer que sí. Google ha crecido mucho desde entonces y ha mejorado todavía más. Pero los límites de su poder los pone el usuario, los usuarios. Sin entrar en polémicas ni argumentaciones: dejo AdSense porque me parece que su política es autoritaria.
Los anuncios que hasta ahora insertaba (después de estar dos o tres años sin ninguna publicidad) me daban para pagar el hosting, o sea que voy a plantearme cómo lo mantengo. Si busco otras redes de anunciantes o si dejo el blog para dedicarme, como en otras ocasiones había decidido, a actividades que tengo en stand by.
Fin del mensaje. Corto y fuera.


Más bien a una versión híbrida donde se mezcla la dimensión virtual con la real, convirtiéndose la primera en una especie de mando a distancia o joystiq para controlar el mundo físico, que llega al espectador en forma de ilusión óptica.
Lo reclaman los usuarios (la página
El gigante francés 

