Una de las características novedosas que más se van popularizando es la de las soluciones portables: llevar encima nuestra aplicación favorita para poderla arrancar en cualquier ordenador.
En el fondo, el mismo concepto que subyace en la web 2.0: migrar desde el escritorio a la Red. Tu correo, tus fotos, tus archivos, tus vídeos, tus contactos… todo en Internet, un ámbito que además permite el acceso corporativo, el trabajo colaborativo, la socialización selectiva de cualquier recurso.
No dependemos físicamente del PC. No tenemos siquiera que llevarnos el portátil a cuestas. Las webaplicaciones, por una parte, y los programas portables nos permiten la movilidad, la ubicuidad.
Teníamos versiones portables de Firefox o de Opera. Pero ahora ya tenemos versiones portables de sistemas operativos completos, con sus programas y todo. Por ejemplo, Ubuntu (tutorial de cómo instalarlo). Como si se tratase de un LiveCD pero con la ventaja de que, al ejecutarse desde un pendrive o memoria USB, no necesita toquetearse la secuencia de arranque de la BIOS del ordenador huésped, una acción que en muchas ocasiones nos puede estar vedada.
En el caso de Windows, hay que pasar por caja y no preguntar demasiado. Existe una solución propietaria que no sabemos muy bien qué o cómo lo hace, pero al final consigue meterte un Windows XP en un pendrive, que es de lo que se trata. El programa en cuestión se llama MojoPac.
En cuanto a Vista, al parecer puede instalarse en apenas 3 minutos en unas memorias USB especiales Voyager GT fabricadas por Corsair.