
La alarma ha saltado, como el terremoto que descubre de golpe la vulnerabilidad de toda una ciudad. Richard Stallman parecía un retrógrado cuando advertía de los peligros de la nube, aunque fuese por otros motivos como la amenaza contra la privacidad, pero ahora nos hemos acordado de él al comprobar (y sufrir en algunos casos) los efectos del accidente: EC2 (Amazon Elastic Compute Cloud) cayó y con él todos los servicios afectados, de Foursquare a Quora, salvándose Menéame quizás por los pelos: los servidores que tiene Amazon en Irlanda quedaron fuera del derrumbe en cascada.
La nube cae y parece que el futuro de la Humanidad queda en entredicho, resucitando el síndrome milenarista que casi forma parte de nuestro código genético. Pero yo tengo averiada la nevera y la conexión a Internet se pierde muy de tanto en tanto: no hay seguro contra la vida, de la que también forma parte aunque a veces lo olvidemos) la tecnología.
Imagen: Prensa Libre
Reseñábamos ayer el 



Spotify, Grooveshark, iTunes, Google Music… fórmulas legales y rentables que permiten escuchar o descargar música. Qué lejos queda Napster. Ahora Amazon, el gigante del comercio electrónico, se añade al negocio y saca al mercado su propio reproductor para escuchar la música que hayas subido a su Amazon Cloud Drive, un disco virtual al estilo Dropbox pero con reproductor integrado..

