
Uno de los más carismáticos (y también controvertidos) líderes de la cruzada ecologista es Al Gore, que fue vicepresidente con Clinton y casi presidente después: en las elecciones del 2000 consiguió más votos directos que Bush pero el sistema norteamericano proclama vencedor al candidato que obtiene más votos indirectos en el Colegio Electoral.
O sea que no es de extrañar que también Bill Clinton tenga una vena ecologista afín a su ex-colaborador.
La última aportación de la Clinton Global Initiative es una batería de 14 propuestas para revitalizar la economía aplicando criterios sostenibles.
Y entre estas llama la atención una tan simple como pintar los techos de blanco, una medida que crearía trabajo al tiempo que ahorraría hasta un 20% en el consumo eléctrico en verano: el calor reflejado no es absorbido en el interior de las viviendas.
La propuesta no es nueva: ya en 2009 el alcalde New York Michael R. Bloomberg y Al Gore pusieron en marcha un programa social para reducir el consumo de energía y las emisiones de gases de invernadero pintando los techos de blanco reflectante en algunos barrios de la ciudad.